Sin celular, la vida no sería igual.

1 de septiembre de 2008

Ya en un Post anterior hable de la desaparición de los Compact Disc, a manera de análisis retrospectivo de la evolución de la tecnología con la que compartimos habitualmente toda nuestra vida; hoy le toca a los celulares.

Ese objeto de deseo por cada miembro de nuestro hogar, desde el mas pequeño, hasta el mas anciano, existen para todos los estilos de vida, personalidades y cada bolsillo, cada día sale un teléfono nuevo y con el promociones y ventajas descomunales entre ese y su antecesor, con lo cual ya nadie puede sentirse descartado de no portar un teléfono solo por creerse en contra de la globalización o por que piensas que es simplemente un objeto de deseo y lujo, en ocasiones parecieras un marciano mononeuronal, si no tienes un celular.

Hace una semana a mi roommate le paso algo trágico, peor que la peste bubónica, (para él obviamente) se quedo en dos pedazos su celular (por que era de tapita) situación frustrante, por que aunque paso 21 años de su vida sin teléfono (ni de casa, ni celular) ahora es elemental poseerlo; se le puede olvidar el medicamento para una diarrea o una calentura de 40º, un paraguas en pleno huracán, pero jamás olvidaría su celular, y puede que no te llame nadie en todo el día, ni los malditos ejecutivos de los bancos para castrarte ofreciendote tarjetas, pero si no lo tienes a tu lado, o esta descargado, empiezas a sentir pánico, y te urge resolver ese problema, a cuantos de nosotros nos es realmente útil la cámara de un celular, cuantos usamos el 100% de las aplicaciones de nuestro teléfono, y aun así decimos, no es un lujo es una necesidad, y entonces por que no traemos un ladrillophone; es fácil sería un suicidio social.

Mientras platicaba con el sobre lo que serian los detalles de esta entrada me proponía algunos títulos que voy a enlistar a continuación:
- La muerte de mi celular VS La Muerte de mi madre
- Mejor amigo VS Amigo Kit
- Que seras capaz de hacer por un celular.

Y la lista sigue... y tu has sentido esa incertidumbre de no poseer por instantes ese objeto de deseo por los demás, eres de los que usa un F3 por que piensas que es suficiente o ya tienes el iPhone por que nada te basta en esta vida.

2 Miembros de la Tropa Pensaron:

Anónimo dijo...

Simplemente dependientes...
Por Carlos Martínez.

En una ocasión, me encontré aun amigo de la infancia, un cuate que vivimos tal ves la entrada de la era vanguardista de los 80, una época sin duda alguna marcó a todos los que nacimos en los finales de los 70 disfrutamos y recordamos con orgullo este periodo de la humanidad.

Platicábamos de lo que fue la primaria, la salida de la misma y la entrada a una difícil etapa como sin duda lo es la secundaria; tiempos que definían prácticamente los caracteres de uno, es decir, forma de ser, de pensar, de hablar, de expresión y sobre todo la vinculación con los demás miembros del grupo.

Ciertamente, aun nos tocó en el primer año, realizar viejas prácticas de la primaria, tales como los juegos infantiles-juveniles como el cebollazo, el pido, el galletazo, o el típico calzón chino que antes se disfrutaba más por la simple razón de que en ese periodo aún proliferaban los típicos calzoncillos blancos, hoy sustituidos por los clásicos boxers.

En esa tarde, que jamás imaginé volver a ver una cara conocida y más cuando se ha sufrido diversas modificaciones en el rostro por el factor de la edad, fue satisfactorio, remontarnos a los años que se convivían a través de las interlocuciones, es decir de la retroalimentación, de gestos, de risas, de sucesos espontáneos o de bromas de buen y mal gusto.

Todos los que acudimos a las secundarias en los años 90, difícilmente un objeto podría distraer la atención de estar con la flota, con la banda, vamos pues con los cuates; de estar en los parques con la era de la patinetas y el patín del diablo, con las bicicletas o estar reunidos en casa del “dichoso” que en su cuarto poseía el Nintendo y que éste humilló vilmente al Atari y que jugaríamos entre todos esos juegos que marcaron historia como el Mario Bros.

Cómo olvidar el que un cuate pareciera “tu novia” que te hablará todas las tardes a tu casa para saber sí podías o no salir a la calle y reunirse en el mismo punto y tramar travesuras de adolescentes o el que te pasara a buscar al frente de tu portón y chiflarte con un estilo definido y salir a “cotorrear” –término de aquella época que se refería a platicar de lo sucedido en clases y sin vinculación a lo sexual como hoy en día-

Todo eso fue cambiando a través de la llegada de las tecnologías, instrumentos que llegaron apoderarse del espacio y tiempo de los habitantes, principalmente de aquellos desconocedores de maquinarias que perfeccionaron al autismo y lograron vencer las relaciones interpersonales; instrumentos que provocaron al humano sentimientos de dependencia absoluta a circuitos integrados y con inteligencia aplicada.

Fernando, el que fue mi mejor amigo en la primaria, al que vi llorar cuando lo regañaba la maestra, sí aquel que en su noche de galantería se le rompiera el pantalón por la parte trasera y exhibiera su trusa con imágenes de los Thunder Cats y fuera el hazmerreír en esa noche en la casa de la niña más seguida en el salón de clases del 6° año de primaria y que hoy duerme a cinco metros bajo tierra por una calentura sexual innecesaria; Gloria Andrea, fuiste para mi lo mejor y único en mi vida (QEPD).

Este cuate al cual me burlé a diestra y siniestra en mi época de pre-adolescente, dejó todo olvidado y con una sonrisa en su cara se dirigió a mí y con un calido apretón de manos, recordó el mote que me decían en la primaria; suceso que motivó en mi una satisfacción por el hecho de que alguien se acordará de ti después de casi 20 años.

Sin embargo, en ese preciso momento, sonó mi móvil a través del típico sonido de alerta para ser respondido a través del PTT de mi aparato, sin embargo, opté por silenciarlo y dejar atrás este llamado que posiblemente se debió a una urgencia laboral, a una petición o favor o seguramente una instrucción de mi jefe, sin embargo, dije “No esta ves….Esta ves no seré dependiente de un objeto que antes no existía y que no era de utilidad”

Fernando, con angustia me dijo que contestara al móvil a lo cual le respondí –“no, esta cosa siempre suena, siempre está conmigo, soy dependiente de esta cajita con botones; pero es tal la sorpresa de no verte en 20 años que hoy no soy esclavo de esta tecnología”-.

Y desde entonces comenzamos a recordar hazañas, anécdotas, pasajes de todos aquellos que formamos la clase 84-90 de los estudiantes de la Escuela Primaria Vespertina Jorge Alacio Pérez; de todos los que seguimos en vida de los que ya se fueron tal vez al cielo o al infierno; de nuestro logros y fracasos y es más de quines ya tienen descendencia.

Durante el trayecto para tomar nuestros respectivos urbanos, conversamos acerca de las diferencias que existen actualmente entre los jóvenes de los 90 con los del nuevo milenio, llámese siglo XXI.

Hoy en día tanto el chavo de primaria como de secundaría vive se propia realidad, su propia fantasía, vamos pues, su propio mundo; que chico entre los 9 y 16 años no tienen en sus bolsillos de sus pantalones el típico IPOD o el Celular con MP3 o MP4, o simplemente, el más humilde de los casos, la memoria reproductora de MP3.

Antes, comentábamos Fernando y yo, de cómo se divertía uno con otros instrumentos, con otras formas de recreación que ocasiones llegábamos a los relajos sexuales sin daño alguno, pero hoy en día, los chicos de la modernidad han perdido las relaciones interpersonales, la interacción durante los recesos; hoy el celular y el IPOD son o hacen totalmente dependientes a sus consumidores, principalmente a los adolescentes.

¿Quién no ha visto en los camiones tanto a jóvenes, señoritas, señores con su audífonos a todo volumen?, tal parece que es una letanía el ir a sus fuentes de trabajo escuchando las canciones bajadas del Ares o sintonizando la estación de radio favorito, es más, yo lo he hecho cuando tenía mi Sendo X, un brillante teléfono móvil con muchas características y que de un lado a otro escuchaba temas como Billie Jean de Michael Jackson o Don’t Cry de Guns N’ Roses.

Sin embargo, desde diciembre del año pasado fecha en que perdí este aparato, me di cuenta de que no necesito de un aparato para estar en sintonía con los demás. Nadie hasta la fecha me ha escrito un email para decirme o reclamarme del por qué no contesto los mensajes o llamadas de mi celular.

Sí en mi niñez y adolescencia bastaba con el teléfono de casa, por qué ahora necesito ser totalmente dependiente de una cajita con pantalla y con botones; no, no nos dejemos.

Pero, caigo en la disonancia cognoscitiva al decir que no me gusta ya la idea de poseer o adquirir el mejor de los celulares cuando porto y traigo consigo un Nextel; sí lo reconozco, pero es parte de mi trabajo y en ocasiones quisiera aventarlo al mar y decir “púdrete”.

Desde el 26 de diciembre del 2007 en que salí a la playa con mis mejores sobrinos como Elsa, Ángel, Leydi y sobre todo Julio, y donde perdí mi glorioso y poderoso Sendo X, me di cuenta que basta la Internet o el clásico teléfono para estar comunicados. Desde esa fecha no recibo ni un mensaje de CEL de nadie.

Reconozco mi adición a la Internet que me la paso navegando por cuantas páginas existan relacionados con temas como autos, música, noticia, conocimiento, sexualidad educativa y sobre todo mi pasión….el mundo de las noticias…por eso digo que simplemente somos dependiente…..

Hasta el próximo blog-comentario.

Rodcaf-X dijo...

Naaaaa, yo no depende del celular, facilita mucho la comunicacion y muchas cosas, pero si no lo tengo o se me olvida en la casa, pues..., no me muero. Pero si conosco a gente que si no tiene su celular.., es como si le cortaran su brazo, ah si, y tiene que tener el ultimo de moda, no cualquier cosita.

Saludos.